Hace rato
una calle
dos muchachos
que se besan;
un semáforo,
la luz que queda
donde estaban
y ellos
ya no.
El vaso sobre la mesa,
hace rato que tengo sed.
Ella ya no me habla aunque dijo que no me olvidaría.
Hace rato que está lloviendo
y el teléfono se apaga y prende
como si quisiera platicar.
Hace rato estaba acostado
y su nombre entró sin avisar
como el viento que mueve una ventana
que siempre estuvo
mal cerrada.
“Nunca hablé contigo
nunca supe si era cierto…
si en verdad, morías por mi…”
Hace rato no hago nada;
me doy vuelta en la cama
la almohada se endurece
como si escondiera algo
que no termino de enfrentar.
El cielo se pone naranja,
hace rato el perro del vecino piensa que soy su amigo
y yo no sé cómo decirle
que dormí sin camisa y sin ti.
La calle sigue
y los besos ya no. Sigo anotando cosas
como si eso me ayudara
a no desaparecer.




