Parte 5: dominio de la gula [Infierno en la tierra]

La líder de mi monasterio, Filiberta —mi maestra durante años—, decía que todos éramos pecadores, sin excepción. Nadie estaba libre de pecado: lo habíamos cometido y volveríamos a hacerlo, incluso nosotras, consideradas puras. Su insistencia radicaba en que el verdadero…








