Desarmando al desalmado
Armas malditas que sólo traen desgracias,
dejan miedo y llanto,
sangre y muerte.
Apagan la vida de muchas víctimas,
nos visten de luto para siempre.
Tragedias, dolor y sufrimiento,
no sólo a los muertos y heridos,
también a los seres queridos.
Sangre fría que corre por las venas, corazón de hielo que nada siente,
un muerto más en una lista creciente,
no importa si es culpable o inocente.
Malditas armas que arrancan la vida,
dejan a mucha gente con la mirada perdida…
Paz sin fronteras
En un mundo de violencia, nos aferramos a la esperanza,
soñando con un mañana,
en el que no exista muerte, dolor ni armas.
Que la solución a los problemas sean las palabras,
y no la cruel guerra, que bajo los ojos del creador destruye a nuestra raza.
No existen límites ni fronteras,
la distancia no nos separa,
se vuelven cortos los caminos cuando la unión, el amor y la paz nos abraza.
En territorios de paz no tienen espacio las armas,
pues son sólo sugerencias violentas que a la guerra llama.
Pueblos que se dañan, pueblos que se matan,
no es la salida, no consiguen nada,
sólo la miseria, llanto y sangre derramada.
Palabras vacías, palabras escasas,
palabras que se lleva el viento y aún así dejan sus marcas.
Tienen más peso las acciones que las mismas palabras,
nuestra acción es proclamar la paz:
Paz en nuestros corazones, nuestras mentes, y nuestras almas.
Levantamos y ondeamos las banderas blancas,
Un triunfo perfecto, una victoria sana.
Cuando se acaba el amor
El amor es tan doloroso como bello,
por eso amo su belleza, pero también le temo.
Nada es perfecto, nada es eterno…
Brindo por el amor mientras llega a su fecha de vencimiento,
con mi copa rota y vacía,
en los momentos de llanto y en los de risas,
en la ausencia y en la compañía,
en la estadía y en la despedida,
en la tristeza y en la alegría.
El problema no es el amor que se profesa,
si no el verdadero amor que se demuestra.




