Los que cuidan: territorio, vision y presencia de los Aluxes en el imaginario maya

Los que cuidan: territorio, vision y presencia de los Aluxes en el imaginario maya

Sabak’ Ché (México)

En la peninsula de Yucatan, cuando se construye una nueva casa o se abre un nuevo campo de cultivo, hay comunidades mayas que todavia realizan una ceremonia especifica: convocar al alux que habitara ese espacio, pedirle permiso para ocuparlo, ofrecerle una casita de piedra o de barro donde pueda vivir, y establecer con el un acuerdo de convivencia. El alux cuidara el espacio de intrusos, de animales daninos, de fuerzas que podrian perturbarlo, a cambio de las ofrendas y el respeto que la familia le ofrecera. Este acuerdo tiene un termino: se dice que despues de siete anos, si no se renueva el pacto, el alux puede volverse caprichoso o rebelde y comenzar a causar los problemas que antes prevenia. Esta practica, que los arqueologos han documentado en la region desde tiempos precoloniales, no ha desaparecido. En muchas comunidades yucatecas sigue siendo parte de la manera ordinaria de relacionarse con el territorio que se habita.

Abstract

Este ensayo propone una lectura de los Aluxes no como supersticion folclorica ni como curiosidad antropologica, sino como expresion de una ontologia relacional que entiende el territorio como un sistema de relaciones entre entidades de diferentes ordenes, algunas visibles y otras no, en el que los seres humanos son participantes pero no propietarios. A partir de la teoria de las ontologias relacionales de Arturo Escobar, el analisis examina como el imaginario de los Aluxes articula una manera de entender el mundo que es radicalmente diferente a la ontologia moderna que separa la naturaleza de la cultura, lo animado de lo inanimado, lo real de lo imaginario. La teoria del animismo de Eduardo Viveiros de Castro permite abordar la dimension filosofica de la creencia en los Aluxes sin reducirla a una etapa primitiva del pensamiento que la modernidad habria superado. La semiotica de la cultura de Yuri Lotman complementa el analisis al iluminar como el imaginario de los Aluxes funciona como mecanismo de memoria cultural que transmite conocimiento sobre el territorio de una generacion a la siguiente. El ensayo argumenta que los Aluxes no son seres que la gente maya cree que existen: son una manera de entender la existencia que tiene consecuencias practicas sobre como se habita el territorio, como se cuida y como se transmite ese cuidado.

“El alux no es una creencia. Es alguien con quien tienes que hablar antes de hacer cualquier cosa en su territorio.”
— Testimonio de agricultor maya yucateco recogido por Alfonso Villa Rojas en Los Elegidos de Dios, 1978

Que es un alux: descripcion, variedad y presencia en el imaginario maya

Describir a un alux es complicado porque los aluxes no tienen una forma fija. En los testimonios recogidos por etnografos como Alfonso Villa Rojas, Alfredo Barrera Vasquez y mas recientemente por investigadores del CIESAS y de la Universidad Autonoma de Yucatan, los aluxes aparecen como seres de tamano pequeno, a veces del tamano de un nino de tres o cuatro anos, a veces mas pequenos todavia, que pueden ser visibles o invisibles segun su voluntad y la disposicion del que intenta verlos. Algunos testimonios los describen con rasgos humanos pero con proporciones extravagantes: una cabeza grande, extremidades cortas, una manera de moverse que no es exactamente la manera en que se mueve un ser humano. Otros los describen simplemente como presencias: algo que se siente pero no se ve, que se escucha pero no se puede ubicar con precision.

Esta variedad de descripciones no es inconsistencia: es la expresion de una realidad que no se deja fijar en una imagen unica. Los aluxes son seres del umbral, que existen en el espacio entre lo visible y lo invisible, entre el territorio humano y el territorio que precede y rodea a lo humano. Su capacidad de aparecer y desaparecer no es un truco: es parte de su naturaleza, que no es la naturaleza de los seres que pertenecen completamente a un solo lado de la frontera entre el mundo ordinario y el mundo que lo sostiene.

La relacion entre los aluxes y los objetos arqueologicos es uno de los aspectos mas interesantes de su presencia en el imaginario maya contemporaneo. En algunas comunidades, se dice que los aluxes habitan especificamente en las figurillas de barro precoloniales que aparecen en los campos de cultivo o en los sitios arqueologicos. Esta asociacion no es arbitraria: conecta a los aluxes con los ancestros, con la continuidad entre el mundo de los que vivieron antes y el mundo de los que viven ahora, con la idea de que el territorio no solo tiene una historia sino que esa historia esta todavia activa en el presente.

Lotman analizaria esta asociacion como un mecanismo de memoria cultural: el alux es el dispositivo a traves del cual la comunidad recuerda que el territorio que habita no es un espacio vacio que ella ha llenado con su presencia, sino un espacio que tiene su propia historia, sus propias entidades, sus propias exigencias que deben ser reconocidas para que la convivencia sea posible. Este recuerdo no es nostalgico: es practico, tiene consecuencias sobre como se trabaja la tierra, como se construyen las casas, como se relacionan las familias con el espacio que ocupan.

El territorio como sistema de relaciones: ontologia relacional y mundo maya

“Para quien habita el mundo con los Aluxes, el territorio no es una superficie vacia: es una red de relaciones que precede a cualquier presencia humana y que seguira despues de ella.”

La ontologia que subyace al imaginario de los Aluxes es radicalmente diferente a la ontologia que la modernidad occidental instalou como sentido comun. En la ontologia moderna, el mundo es una coleccion de objetos que existen independientemente de las relaciones entre ellos: la tierra es un recurso, el bosque es un conjunto de arboles, los animales son organismos biologicos. Las relaciones entre estos elementos son externas a lo que son: se pueden cambiar sin que los elementos mismos cambien. En la ontologia relacional que los Aluxes presuponen, las relaciones son constitutivas: los elementos son lo que son en virtud de sus relaciones con otros elementos, y cambiar las relaciones significa cambiar lo que los elementos son.

Escobar analiza como las comunidades que habitan el mundo desde ontologias relacionales tienen maneras de gestionar sus territorios que son incomprensibles desde la logica de la propiedad privada y la explotacion de recursos. Para estas comunidades, el territorio no es algo que se posee: es algo con lo que se esta en relacion, y esa relacion implica obligaciones que no pueden ser transferidas ni eliminadas mediante una transaccion economica. Esta es la razon por la que las politicas de desarrollo que ignoran estas ontologias producen consecuencias tan destructivas: no solo afectan la economia de las comunidades sino que destruyen su manera de entender y de habitar el mundo.

Los Aluxes son la expresion mas visible de esta ontologia relacional en el mundo maya yucateco. Su presencia en el territorio no es decorativa ni simplemente religiosa: es funcional, en el sentido de que organiza la relacion entre los seres humanos y el territorio de maneras que tienen consecuencias practicas. Una comunidad que cree en los Aluxes no tala un arbol sin pensarlo dos veces, no abre un nuevo campo de cultivo sin hacer las ofrendas correspondientes, no construye en ciertos espacios que considera habitados por entidades que merecen respeto. Estas practicas no son irracionales: son formas de gestion del territorio que han demostrado su sostenibilidad durante siglos.

Viveiros de Castro propone que el animismo, la atribucion de agencia y subjetividad a entidades no humanas, no es una confusion entre lo animado y lo inanimado que el pensamiento primitivo cometeria y que la ciencia moderna habria corregido. Es una posicion filosofica coherente que toma en serio la posibilidad de que la agencia, la subjetividad y la capacidad de relacionarse no sean monopolio de los seres humanos. Desde esta perspectiva, los Aluxes no son supersticion: son el reconocimiento de que el territorio tiene sus propias formas de agencia que los seres humanos deben tener en cuenta si quieren habitar ese territorio de manera sostenible.

El pacto: reciprocidad, obligacion y la etica del habitar

El aspecto del imaginario de los Aluxes que mas claramente revela su dimension etica es el pacto: el acuerdo que se establece entre la familia humana y el alux que habita el territorio que van a ocupar. Este acuerdo no es unilateral: implica obligaciones de ambas partes. El alux se compromete a cuidar el espacio, a alertar a la familia de los peligros, a mantener alejados a los intrusos y a las fuerzas que podrian perturbar la vida en ese lugar. La familia se compromete a respetar al alux, a ofrecerle las ofrendas que le corresponden, a no ignorar su presencia ni tratarlo como algo sin importancia.

Esta estructura de reciprocidad es uno de los principios fundamentales de la etica maya en su dimension mas amplia. La vida en el mundo no es gratuita: se recibe algo y se debe devolver algo equivalente. Esta reciprocidad no es simplemente una norma social: es una descripcion de como funciona el mundo, de como las relaciones entre los seres se mantienen en equilibrio cuando cada parte cumple con lo que le corresponde y se desequilibran cuando alguna de las partes deja de cumplir.

Escobar analiza esta logica de reciprocidad como una de las caracteristicas mas importantes de las ontologias relacionales: en un mundo donde los elementos son lo que son en virtud de sus relaciones, mantener esas relaciones en buen estado no es simplemente una cuestion de cortesia social sino una condicion de posibilidad de la existencia. Si las relaciones se deterioran, los elementos mismos se deterioran. El alux que no recibe sus ofrendas no es simplemente un ser insatisfecho: es una relacion que se esta disolviendo, y con ella una parte del tejido que sostiene la vida en ese territorio.

La casita de piedra o de barro que se construye para el alux cuando se establece el pacto es un objeto extraordinario si se lo mira desde la perspectiva de la ontologia relacional. No es simplemente un lugar donde el alux puede vivir: es la materializacion del acuerdo, la prueba fisica de que el compromiso ha sido tomado en serio, el dispositivo que ancla la relacion en el espacio y en el tiempo. Estas casitas, que aparecen en los campos de cultivo y en los patios de las casas de muchas comunidades yucatecas, son tambien una forma de mapa del territorio: indican los puntos donde las relaciones entre lo humano y lo no humano han sido reconocidas y formalizadas.

Cuando el alux se enoja: transgresion, consecuencia y orden natural

“El alux que se enoja no es una amenaza: es el territorio que recuerda que tiene sus propias exigencias y que ignorarlas tiene un costo.”

Los relatos sobre aluxes enojados o caprichosos son tan abundantes en el imaginario maya yucateco como los relatos sobre aluxes beneficos. Un alux puede enojarse cuando no recibe sus ofrendas, cuando el pacto no es renovado despues de los siete anos que dura el acuerdo, cuando alguien que no forma parte de la familia que hizo el pacto entra en el territorio sin los permisos correspondientes, o cuando se hacen cambios drasticos en el espacio que el alux cuida sin consultarle. Las consecuencias de ese enojo son variables pero siempre perturbadoras: enfermedades inexplicables, accidentes, perdidas de cosecha, ruidos nocturnos, apariciones que asustan, desorientacion en caminos que se conocen bien.

Estos relatos no son simplemente historias de terror. Tienen una funcion social y epistemica que va mas alla del miedo: codifican normas de comportamiento respecto al territorio de una manera que la prohibicion directa no puede lograr. Decirle a alguien que no puede entrar en un terreno ajeno sin permiso es una norma social; decirle que el alux que cuida ese terreno puede enfermarle si entra sin permiso es una descripcion de como funciona el territorio, de las consecuencias que tiene ignorar las relaciones que lo organizan.

Lotman analiza como los textos culturales que producen miedo tienen una funcion especifica en la memoria colectiva: son los textos que se recuerdan con mayor precision y que se transmiten con mayor fidelidad, precisamente porque la carga emocional que llevan hace que queden grabados en la memoria de una manera que los textos neutros no logran. Los relatos sobre aluxes enojados son exactamente este tipo de texto: se recuerdan, se cuentan, se pasan de generacion en generacion con todos sus detalles especificos, y en ese proceso transmiten conocimiento sobre el territorio que de otra manera seria mucho mas dificil de conservar.

La dimension moral de los relatos sobre aluxes enojados es tambien significativa. En esos relatos, la transgresion que desencadena el enojo del alux no es siempre intencional: a veces la persona que sufre las consecuencias simplemente no sabia que habia entrado en un territorio con un pacto, o no conocia las normas que ese pacto implicaba. Esta posibilidad de sufrir las consecuencias de una transgresion no intencional dice algo sobre la naturaleza del mundo que el imaginario de los Aluxes presupone: es un mundo en el que la ignorancia no excusa, en el que las relaciones tienen consecuencias independientemente de si uno las conoce o no. Esta es una posicion filosofica sobre la naturaleza de la responsabilidad que no es menos sofisticada por estar formulada en terminos de seres que cuidan territorios y no en terminos de principios abstractos.

Los Aluxes en el presente: modernidad, turismo y la persistencia de lo invisible

En la peninsula de Yucatan, los Aluxes han entrado en el mundo del turismo de una manera que produciria una sonrisa si no fuera tambien reveladora de algo importante. En Cancun y en la Riviera Maya, hay hoteles y restaurantes y tiendas de artesanias que llevan el nombre de Alux. Hay tours que prometen llevar a los visitantes a lugares donde los Aluxes han sido vistos. Hay figurillas de ceramica y de resina que se venden como souvenirs. Esta incorporacion del imaginario de los Aluxes en la industria turistica podria leerse simplemente como folkorizacion: la reduccion de una practica cultural compleja a un producto de consumo simplificado para el mercado global.

Pero algo mas esta ocurriendo, y Viveiros de Castro ayuda a verlo. El turismo y la modernidad no han eliminado la practica del pacto con el alux en las comunidades mayas. Los agricultores que trabajan tierras en la peninsula siguen realizando las ceremonias correspondientes antes de abrir nuevos campos. Los constructores mayas siguen dejando las casitas para los aluxes en los espacios que van a ocupar. Esta persistencia no es nostalgia ni resistencia romantica a la modernidad: es la continuacion de una practica que tiene sentido dentro de una ontologia que el turismo no ha podido, ni ha intentado, reemplazar.

Escobar analiza como las ontologias relacionales persisten en contextos de modernizacion intensa no porque las comunidades que las practican sean impermeables al cambio sino porque esas ontologias responden a necesidades y preguntas que la modernidad no sabe responder. La pregunta de como habitar un territorio de manera sostenible, de como mantener las relaciones entre los seres humanos y el mundo no humano en un equilibrio que permita la vida a largo plazo, es una pregunta que la modernidad ha respondido mal, como la crisis ecologica global demuestra. Las practicas que el imaginario de los Aluxes sostiene han respondido esa pregunta de manera mas efectiva durante mucho mas tiempo.

Los Aluxes persisten en el presente no a pesar de la modernidad sino en relacion con ella: en las grietas que la modernidad deja, en los espacios donde sus respuestas son insuficientes, en los momentos en que la experiencia de vivir en un territorio especifico hace sentir que hay algo en ese territorio que no se puede explicar con las categorias disponibles. La persona que ve algo en su campo de maiz que no deberia estar ahi, que siente que el espacio que habita tiene sus propias exigencias que no se pueden ignorar sin consecuencias, que necesita un lenguaje para esa experiencia: ese lenguaje existe, se llama alux, y tiene detras de si siglos de refinamiento como instrumento para pensar la relacion entre los seres humanos y el territorio que los sostiene.

Lo que los Aluxes guardan, en ultima instancia, es una manera de saber que el mundo no nos pertenece: que lo habitamos en prestamo, que esa ocupacion implica obligaciones, que ignorar esas obligaciones tiene consecuencias que van mas alla de lo que cualquier tribunal puede juzgar. Esta es una forma de sabiduria que el presente necesita urgentemente, aunque no siempre sepa reconocerla cuando llega en la forma de un ser pequeno e invisible que vive en una casita de barro al borde del campo de maiz.

Bibliografia

Barrera Vasquez, Alfredo. El libro de los cantares de Dzitbalche. Mexico: INAH, 1965.
Escobar, Arturo. Sentipensar con la tierra: Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellin: Ediciones UNAULA, 2014.
Escobar, Arturo. Territorios de diferencia: Lugar, movimientos, vida, redes. Popayan: Envion Editores, 2010.
Lotman, Yuri M. La semiosfera I: Semiotica de la cultura y del texto. Madrid: Fronesis-Catedra, 1996.
Quintal Aviles, Ella Fanny. "Usos y significados del alux en Yucatan." En: Manifestaciones religiosas en el mundo maya. Mexico: INAH, 1994.
Redfield, Robert y Alfonso Villa Rojas. Chan Kom: A Maya Village. Chicago: University of Chicago Press, 1934.
Villa Rojas, Alfonso. Los elegidos de Dios: Etnografia de los mayas de Quintana Roo. Mexico: INI, 1978.
Viveiros de Castro, Eduardo. Metafisicas canibales: Lineas de antropologia postestructural. Buenos Aires: Katz Editores, 2010.

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Sabak' Ché México

Antes de tener nombre, ya existía como impulso. Desde gestos culturales informales y un teatro ambulante de títeres y escenas vivas, hasta convertirse en foro cultural virtual, Sabak' Ché lleva décadas convencido de que el arte debe circular, llegar, tocar. Su nombre proviene del maya: el árbol del que se extrae la tinta para escribir. Desde ese árbol nacieron la Revista Mimeógrafo y la Biblioteca Itzamná. Un proyecto que creció, pausó, se transformó y regresó con raíces más profundas y una visión más clara: que el arte, en todas sus formas, encuentre un lugar donde existir y permanecer.

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