Algo que parecía extraño, en el momento que yo me sentía un completo extraño, un taciturno viajero bajo el helado manto de la noche, mientras me consumía con un cigarro, tocó a mi puerta con el misticismo de los chamanes, con el erotismo de una mujer pasional y la sinceridad de un niño. Al abrir, acarició mis mejillas y enamoró mis oídos.
Petrificado por tan hermosa sensación; pregunte: ¿Quién eres tú?
Con tres acordes de guitarra y un solo de armónica, me respondió:
Yo, soy Blues.




