Un optimista consideraría que la situación actual tiene muchas ventajas:
Ahorraría en zapatos, en calcetines, en pantalones y hasta en calzoncillos.
También ahorraría en camisas, jerséis, chaquetas, guantes y bufandas.
Por supuesto, los cinturones, relojes y otras baratijas similares también se pueden arrojar a la caja denominada “ahorros”.
Ah, sí, a todo esto hay que sumar más ahorros en: billetes, gasolina, bebidas, comida.
Y, por supuesto, sin vacaciones. Este fue el último y terminó ayer.
Saltó de cabeza desde un muelle a un lago. Era superficial.
Ahora está paralizado del cuello para abajo.




