-“Funkeame el cuerpo, niño…”
decías
yo, entendía, o pienso:
Tú, musa, interpretas
tus propios silencios
o “comollamesatus…”
Tantas piel-sibilidades
sensible tú, reflejo yo
gatillo tú,
yo, ergo, servicial siempre
te espero
tantas ansias, tantas veces
tantras vidas, tuyas mías
abrazos –sismos-
recargapilas, perspectivas…
Pequeñas muertes torrenciales
en la punta de las yemas de los dedos
-“Funkeame, ahora yo…”
repetías, en pop, armonías o…
comolellamesatus…
que tanto me inquietan
y, tú, ya sabes el resto.




