“¿Dónde se encontraba la fuerza para poder mover esa fealdad”
DORIS LESSING, El cuaderno dorado
Eran resortes chicos
detrás de cada paso,
un poco la costumbre,
otro el camino,
—cuesta abajo
van solas las ruedas—
y después es el día
el que se mueve,
el cielo nunca falta
a la cita.
Qué podemos decir
más que vivimos




