Tengo aroma de jazmín
para desorientar a mis enemigos
y con él, desde mi fuerte,
defendiendo las costas ocupadas por la tarde
me rebelo.
Marino del Universo
utilizo la vía de los lagos para bogar el Cielo
subido en barcaza
y veo el mundo desde arriba
como los satélites
y de cara al mar o a la montaña
levanto muralla
para convencerme de que existo.
Como conozco el arte de sobrevivir
me convierto en pájaro cantor
e imito el canto de otros pájaros.
Me apego al árbol elegido
y me disfrazo de algo cuando quiero
como orquídea que adquiere apariencia de abeja
para atraer al zángano en la bruma
y como también parezco monzón estival
portador de lluvias abundantes
me muevo a velocidades superiores a bala de rifle
y soy ráfaga de viento y zarzal eterno,
un ñu, un tejón y un fuego fatuo,
el iceberg desprendido del glaciar
que se va deslizando poco a poco. En góndola fastuosa recorro paisajes de la tundra:
con una mano sostengo el tamboril
y con la otra mi báculo de pastor y peregrino.




