Saliva

Las prisas no ayudaban a que la urgencia se aliviase, más bien al contrario. Debía llegar a casa lo antes posible para relevar a su marido, que tenía que asistir a una reunión importante. El tráfico estaba rabioso, un tanto…

Las prisas no ayudaban a que la urgencia se aliviase, más bien al contrario. Debía llegar a casa lo antes posible para relevar a su marido, que tenía que asistir a una reunión importante. El tráfico estaba rabioso, un tanto…

Una avispa revoloteando alrededor de un caño de chorro constante no debería haber sido algo extraño para él, que frisaría los doce años, edad que resultaba más que suficiente para haber potreado por ahí, por otros pueblos y otras plazas,…

Lo llamaban el Tío Pimiento porque, según se decía, así es también como le apodaban a su padre, aunque nadie ya sabía decir por qué. Era más bien pequeño y enjuto, de cabeza completamente calva y ojillos grisáceos y escondidos,…