MI PEQUEÑA BIOGRAFÍA
Nací el 21 de Julio de 1990, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas. A los seis años desarrollé un gusto por la escritura, redactando cartas a mis familiares, amigos (que eran pocos) y conocidos, altamente privilegiados. Mis notas se convirtieron en mi forma de expresión hasta que cumplí los nueve años, a partir de ese momento, se volvió una pasión, que por desgracia, a la edad de doce años, reprimí por cuestiones sociales, y la desperté a los diecinueve años, cuando comencé la universidad. Durante mi estancia en la universidad, pasé escribiendo pequeños textos, como actividades para las materias que cursaba. Tras graduarme de la universidad, hacer esos textos se fueron haciendo más frecuentes, con la variable de la extensión con la que los hacía. Durante mi carrera escritural, entré a varios concursos narrativos, por parte de la escuela o de conocidos, como el señor Oswalt Vazquez, dueño de la cafetería “Candilejas”, antes ubicado en la segunda norte y sexta poniente de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, ahora en la once norte y primera poniente.
La escritura se volvió, desde mi primera experiencia con ella, no sólo un medio de expresión, sino también una causa significativa para dar a entender lo que hoy en día, muchas personas están tratando de expresar, ya sea por medio de la escritura, o cualquier medio artístico. La primera señal que obtuve de ese descubrimiento, fue al ser un niño, cuando vi en la televisión el programa infantil, El fantasma escritor, una serie detectivesca, que involucra a un grupo de cinco adolescentes, siete en la tercera y última temporada, de diferentes razas y costumbres, en la ciudad de Nueva York, de los años noventa, escuchados y ayudados a resolver casos que ocurrían en su comunidad, por una entidad fantasmal que se comunicaba, no con susurros o voces bajas, como suceden en las películas de terror, sino a través de palabras que formaba, extrayendo letras de cualquier documento que tenía al alcance. Para mí fue una revelación, pues esa forma que tenía de expresarse, se parecía un poco a lo que yo hacía antes. Desde ese momento, seguí ese ejemplo, hasta que lo dejé al cursar la secundaria, pero que, por fortuna, retomé nuevamente siete años después, cuando empecé la universidad.
En la universidad, tuve mi primera experiencia con la lectura, lo cual resulta irónico, pues había empezado antes con la escritura a temprana edad, sin siquiera haber terminado de leer un libro. Sin embargo, al entablar conocimiento con quienes serían mis compañeros (as), y más tarde mis amigos, fui enamorándome de la lectura, de la misma forma que la escritura. No tardé mucho tiempo en definir el subgénero al que me dedicaría a redactar.
Mi subgénero favorito y predilecto es el terror. Esto tiene significado para mí desde que era un niño, por aspectos que me sucedieron en mi entorno social. La primera película que vi fue Pesadilla en la calle del infierno, estrenada en 1984, donde fue aterradora pero no provocó en mí el miedo que esperaban en ese entonces. Más adelante siguieron películas como Eso (la primera versión, en 1990), Leyenda urbana (1999), Sé lo que hicieron el verano pasado (1997), Halloween (1978), Chucky (1988), entre otras más. Fue en el 2001, al tener once años, que descubrí la filmación que provocó una reacción traumática en mí, que fue la base, no sólo de mi vida, sino también de mi carrera escritural: El resplandor (1980). Al verla, provocó un miedo que no me dejó dormir en una semana en mi propio cuarto. Al sentir un miedo inimaginable, quise expresarlo al respecto, pero por razones familiares, me abstuve de hacerlo, como también de continuar con la escritura, por tiempo indefinido.
El terror pasó a ser más que un simple aspecto de miedo traumático, como la mayoría de las personas han querido creer, se convirtió en el punto de partida de mi carrera escritural, y de mi estilo narrativo, el cual, ha sido, con ayuda de varios colaboradores, como la revista Mimeógrafo, fuentes de ayuda para expresar lo que escribo. Sin embargo, lo que empezó con temas recurrentes, como fantasmas, hombres lobo, vampiros, zombis, momias, “lo típico estadounidense”, lo quise ahondar a algo mexicano y, sobre todo, real.
En Marzo del 2017, publiqué una antología de cuentos cortos, llamado Colisión, el cual se vendió por un tiempo de dos meses, de los cuales, se vendieron un aproximado de ochenta copias del libro. Por razones económicas y personales, no continué con la venta del libro. Quienes han comprado la antología, han quedado, en su mayoría, a gusto con las historias que acontecen en el libro. Por otro lado, hubo personas que, tras leer los cuentos, se sintieron ofendidos con la gravedad que marcaban a los protagonistas de las historias, que no faltaron en hacer campaña para difamarme y obligarme a detener la producción del libro. Al final, lo lograron.
A principios del 2021, tras terminar la maestría en Educación, me dediqué a retomar mi carrera de escritor, y realizar otro proyecto que provocara en la gente, la misma alegría y expectación que hubo con mi primer libro. Para Octubre del 2024, lo terminé, con dos poemas incluidos en el libro, los cuales se omitirán el tema y la descripción de los mismos, por razones que sólo una persona sabe, pero cuyo nombre no diré, hasta que ella lo decida.
Para mi desgracia, debido a asuntos laborales impredecibles, no se ha contado con los fondos necesarios para publicar mi segundo libro. Sin embargo, no se pierde la esperanza en que encuentre la cantidad necesaria para publicarlo, y poder mostrárselos a quienes me han leído desde la primera vez que mandé mis textos a la revista Mimeógrafo. Para no acabar en la desesperación, he empezado un tercer libro de cuentos a mediados de Enero de este año, con historias diferentes al segundo, más crudas y aterradoras. Espero tener la oportunidad de publicarlo, como también el que ya tengo hecho.
ENTREVISTA
- ¿Cuáles son las principales influencias o inspiraciones en tu obra?
La normalidad con la que nuestra sociedad ve la violencia, crimen, ignorancia, corrupción y asesinato. Sobre todo, la ausencia de libertad y cómo la esperanza ciega con la que recurre la gente para obtener el derecho a expresar quien es y lo que siente. - ¿Cómo inicia generalmente tu proceso creativo?
Varia, puede ser con un acontecimiento bastante fuerte para no expresarlo con cualquiera, o una pregunta que nadie se atrevería a hacer, por miedo a lo que el mundo piense al respecto. - ¿Qué temas o inquietudes aparecen con mayor frecuencia en tu trabajo artístico?
La influencia de la sociedad. Siempre he pensado que la gente no toma decisiones propias, siempre hay una persona o más, quienes se encargan de adoctrinarnos, condicionarnos, para que elijamos decir o hacer cualquier aspecto que marque nuestra vida, sabiendo que aquella decisión nos hace más mal que bien. - ¿Qué buscas expresar o explorar a través de tus obras?
Lo que dije en la pregunta anterior, la influencia que tiene la sociedad en mí y en cada una de las personas que la encabezan. Mi mayor miedo es vivir en una sociedad, donde no se me permita ser yo mismo, y ese temor es lo que he expresado y expreso hoy en día en cada una de mis historias. - ¿Cómo dialoga tu obra con el contexto cultural o personal en el que creas?
Expreso las fallas que ha cometido el sistema que ha apoyado la sociedad, en las cuales expongo, a través de mis personajes, las consecuencias de haber permitido y apoyado ese sistema, que sólo reprime, oprime y condena a quien es la verdadera víctima, y libera, e incluso felicita, al auténtico criminal.




