Vislumbres

LA CRÍTICA HA DICHO SOBRE VISLUMBRES.

Gema Millán en la revista Cruz y Raya señala que es una obra extensa concebida como apuntes o conjeturas de pensamiento. Obra que no busca aleccionar, sino interpelar.  El libro funciona como un inventario de las perplejidades del hombre actual. Valioso es su tono conversacional. Sevillano evita el tono pomposo de los antiguos sabios para adoptar la voz de un observador escéptico pero sensible. En definitiva, Vislumbres, es un ejercicio de honestidad intelectual y de síntesis.

El crítico literario, poeta y profesor Santos Domínguez Ramos interpreta el libro como una colección de “fragmentos de conciencia”, “destellos en la oscuridad” y “meditaciones interrogativas”, subrayando que el pensamiento ya no puede concluir, sino abrir preguntas.

Al parecer del poeta y crítico literario Fermín Herrero Vislumbres es un compendio de sabiduría. Se tratan una infinidad de temas, entre otros muchos, el tiempo, la memoria, el amor, la soledad, los sueños, el ser humano, el lenguaje, en suma la palabra, la escritura, que es la vida, y, en fin, la muerte.

Vislumbres se sitúa en la aforística vertiente meditativa, introspectiva y de raíz existencial. Se aleja de aforismo sentencioso clásico para adentrarse en lo tentativo, lo fragmentario y lo reflexivo. Se propone una lectura pausada, casi confidencial. Un diálogo con el lector, al que se le concede un papel esencial: completar el sentido, aceptar la incertidumbre, habitar el fragmento.

PREFACIO

Los escritos que integran este libro bien podrían incluirse en la tradición literaria aforística. Aquí, sin embargo preferimos hablar de “vislumbres”, ya que el aforismo busca la claridad y la precisión y, en consecuencia, sentencia; el vislumbre cultiva la ambigüedad y la apertura y, por ende, sugiere, insinúa o plantea preguntas. Así pues, venimos a entender los vislumbres como conjeturas, barruntos o atisbos de conocimiento. Se trata de apuntes, anotaciones, intuiciones, elucubraciones, fragmentos o pensamientos suspendidos. Tiene que ver con un decir tentativo, de sospechas e intuiciones, ideas o presunciones que, en ocasiones, se presentan de forma rápida y espontánea en la mente, y que invitan a la reflexión. No se pretende persuadir o enseñar ni dar una respuesta cerrada o rotunda ni se busca expresar una verdad absoluta, contundente y definitiva (no se dictan verdades). Tampoco se utiliza un lenguaje formal y solemne (más propio del aforismo clásico), sino que se persigue una verdad parcial, subjetiva, provisional o aproximativa y abrir unas pequeñas ventanas que permitan captar u ofrecer algunos destellos, fogonazos, relámpagos de comprensión o sugerir una experiencia. En definitiva, se pretende comunicar ideas, expresar sentimientos, estimular la reflexión y la posibilidad de pensar(nos). Y todo ello fruto de la visión o perspectiva personal y particular del autor.

 Los aforismos, atisbos, vislumbres o destellos están en el lugar de encuentro de varias encrucijadas: filosofía y poesía, sabiduría popular y conocimiento culto; lo asertivo, la paradoja y la duda. De conformidad con la modernidad-posmodernidad y con la aforística actual, se renuncia a la impersonalidad y se parte de una voluntad de conocimiento y autoconocimiento. Se adopta un carácter íntimo o autorreferencial y también dialógico, es decir, se presenta como una conversación o reflexión personal, invitando a la reflexión del lector. No se da la espalda al escepticismo, la perplejidad, el fragmentarismo, el cuestionamiento de certezas o cierta desconfianza de la verdad.

 En Vislumbres se dan cita más de un millar de breves, sucintos y concisos textos.  Reiteramos que vienen a ser cavilaciones interrumpidas, una tentativa de decir sin decir del todo, intuiciones parciales, revelaciones incompletas o destellos que invitan a la reflexión en formato sucinto y en voz baja; sin ínfulas ni pretensiones sublimes y evitando el tono sentencioso, categórico o lapidario. Pero no eluden abordar y explorar la vida con el deseo de entenderla, así como la naturaleza humana y sus elementos constitutivos o preocupaciones fundamentales: el amor, la memoria, el paso del tiempo (la fugacidad de la vida, el envejecimiento, la nostalgia del pasado, el futuro, etc.) y la muerte. Se ocupan de la compleja, contradictoria, azarosa, frágil y finita condición humana (los sueños, la soledad, la búsqueda de identidad, de la felicidad y del sentido de la existencia, etc.). También hacen acto de presencian algunos otros motivos o asuntos como las palabras o el lenguaje y sus aledaños (la lectura, la escritura…) y algunas que otras pinceladas sobre la sociedad actual… Cada texto posee dentro del libro su necesaria autonomía y un valor propio que constituye su “verdad”, pero cuya verdad remite al resto. Confiamos en que algunos de estos vislumbres te interpelen y dejen en ti, lector, el poso suficiente para el deleite, la emoción y la reflexión.                                                                                                   

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Atilano Sevillano Bermúdez (España)
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