Fernanda necesita zapatos
– necesito zapatos – dice, y lo dice
como si con decirlo fuera suficiente
pero ella no entiende
que soy clase media, que nadie paga
por los poemas de las revistas
o los nuevos sitios
de literatura
necesito zapatos, dice, y lo dice
como si bastara la fe
con que una hija trepa la espalda de su padre
dice
que los zapatos de sus amigas
brillan como lunas en charcos de aceite
pero ella no entiende
que un poeta no sabe hacer zapatos
o construir
un cuarto para ella sola
que un poeta no sirve para nada
y ni siquiera es capaz
de entender por qué escribe




