Principios del dadaísmo

Principios del dadaísmo

Manuel Puertas (España)

“Dada no es nada, dada es todo sin ser nada, dada es todo siendo nada, dada no tiene ningún sistema, lo que no deja de ser un sistema, dada está contra la lógica y el sentido común, dada es una hamaca que se mece con un suave balanceo, dada es un microbio virgen, dada es la dictadura del espíritu… así ad infinitum”.

III

Principios del dadaísmo

¿Qué es Dada? ¿Cuáles son sus principios? ¿En qué consiste su mensaje?
Dada no es nada, dada es todo sin ser nada, dada es todo siendo nada, dada no tiene ningún sistema, lo que no deja de ser un sistema, dada está contra la lógica y el sentido común, dada es una hamaca que se mece con un suave balanceo, dada es un microbio virgen, dada es la dictadura del espíritu… así ad infinitum. Los intentos de etiquetar y clasificar a dada para intentar comprenderlo fueron innumerables pero Dada no es nada ni siquiera es nihilista
Estamos en el período entreguerras, decadente, recordar que la obra de Oswald Spengler, La decadencia de Occidente, fue publicada entre 1918 y 1923. Decadente en el sentido de pérdida del monolitismo de las convicciones únicas, época en que se permean otras, donde confluyen ideas y lugares diferentes y alejados.

Los cuatro puntos cardinales de dada.
(Confluencias con el mundo real):

-El azar y el caos, frente a las leyes impuestas por el poder y a la lógica de un orden utópico e imposible.
-El continuo movimiento del devenir de la vida, el continuo fluir de la experiencia humana frente a la rigidez institucional.
-El absurdo y la contradicción frente a la ficción de toda convicción subjetiva de la realidad objetiva.
-La acción y el escepticismo frente al sueño y la superstición.

Conceptos dadaístas básicos.

El amor (poesía y libertad), la trinidad en la que coinciden Tzara y Breton, la fe roussoniana en la innata bondad humana. Además, fundamenta en su práctica la ambivalencia de los sentimientos: el odio como forma de amor y la destrucción como previa a la construcción

La libertad, del individuo y de la sociedad, no puede darse una sin la otra, a partir de la transgresión, y como culminación del proceso iniciado en el romanticismo.

Anti-todo, anticolonialismo, anticapitalismo, antibelicismo–antitzarismo, pero no antiarte, sino el replanteamiento de la función del arte como actividad genuinamente humana, imprescindible e innegociable, no un producto de especulación. Preconiza la identificacion entre arte y vida: el arte es un modo, no un medio de vida. “La poesía debe ser vívida y vivida”.

La contradicción, ¿acaso todo concepto no esconde en sí mismo su contrario que a su vez lo completa? La similitud entre contrarios, refleja la idea en su totalidad. En la poética de mi obra Musarañas lo expresé muy claramente: “La lucha secular entre contrarios/complementarios es la única fuente del pensamiento de la imagen y del enigma… Sin comparación no hay idea: mas húyase de la ponderación y la mesura. La nada y el individuo se nos aparecen… incompletos. Todo lo contrario/complementario es esencia y sin la connivencia de contradicciones nadie existe”. El imperio del oxímoron.

El juego, el aspecto lúdico como relevante ingrediente de la creatividad, la vuelta a los orígenes, a las culturas y el arte primitivos (con el que comerciaron) y a la inocencia de la infancia frente a la hipocresía de las convenciones sociales. Y con él, el azar, la espontaneidad incorporados a la obra como componente básico a lo largo del proceso de creación.

El movimiento continuo, la eternización del momento, la instantaneidad de lo eterno, sin trascendencia ninguna, la total inmanencia de la acción, Heráclito frente a la estúpida rigidez institucional y legal. Cada vida es diferente y todas juntas constituyen el mundo que varía constantemente. El antidogmatismo a ultranza. Dada desapareció, se autoinmoló para no degenerarse.

La destrucción a partir del humor, el sarcasmo, la ironía, la crítica ácida como componentes de la provocación, incluso mediante la afrenta y el insulto y llegar al escándalo del público. Para construir una sociedad más justa y humana es obvio que previamente hay que destruir lo existente, atentar contra las bases de la sociedad, esas entelequias absurdas que dan origen a instituciones que nos esclavizan: religión, patria, dinero, ejército, jueces, moral burguesa, etcétera.

El absurdo y el caos, circunstancias naturales frente a orden artificial y contra la lógica y las convicciones intelectuales. El valor absoluto de la imagen desencadenada, de la sorpresa casi imposible.

La duda, como fuente primordial del pensamiento, el escepticismo frente a la superstición y al excesivo valor de lo onírico, de la hipnosis o de la astrología.

Esquema comparativo con el surrealismo.
Junto a esta revolución de las ideas se produjo una similar revolución formal, una transmutación estética, además de ética, un considerable aumento de técnicas creativas, la percepción diferente de la belleza, libre de prejuicios, la desaparición de la diferenciación entre géneros literarios, la libérrima utilización de la tipografía, la eliminación de los signos de puntuación, la poesía simultánea y la fonética, el performance, el fotomontaje, a las que se unirían las aportadas por el surrealismo, el frotage, la calcomanía, etcétera, y la eclosión del recién nacido cinematógrafo.

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Manuel Puertas (España)
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