
Medito.
Busco las huellas de mis antepasados.
Mi abuelo Paulo siempre firme
con grappa y cuchillo.
Mi abuela María Inés
como agua termal o una pradera en silencio
serenamente sabia.
Purifica el corazón ir a caballo sin temor.
Ver hacia dentro y dos respiraciones profundas.
Soltar la voz que nace de la sangre.
Una tragedia total puede elevarnos la conciencia.
Traer esa paz de un aire de otro mundo.
Limpiar el odio que duerme en las entrañas.
Medito así.
Como descifrando un jeroglífico en pirámides de luz.
Como bailando vivaz al borde de un peñasco.
Como atreviéndome a un amor maldecido.
Como experimentando con ausentes
el lazo indestructible que nos une.



