En el inicio fue la palabra.
Logos orfebre de mundos prístinos,
alfarera de pensamientos y
labradora de verdades todas.
Luego fue el lenguaje, Dios oculto.
Ambivalencia vil ante el hombre:
bendición y blasfemia; peligro
para los destinos celestiales.
Al final: el poeta, rival ruin
para los dioses. Falso profeta
de ciudades; cantor subversivo
de varias vidas eternas Otras.
Poeta, sacrílego del mito,
desmitificador de lo sacro.
Dios fundador de dioses humanos.
Creador, no engendro especular.
A ti te debemos toda gloria
legada en el lenguaje ordinario:
Estructuras, versos, estrofas, la
alquimia sensible en ser palabra.




