Artista Plástica y Visual | Curadora
Especialista en Museología Inmersiva y Educación Cultural
NACIONALIDAD: Ecuatoriana
FB: Luz & Mente- Museografía Inmersiva
IG- Evyart13
Mi práctica artística no es un hecho aislado; es la decantación de más de dieciséis años habitando los museos desde la gestión, la curaduría y, fundamentalmente, la mediación educativa. Esta trayectoria, respaldada por una formación en Turismo Histórico-Cultural en la Universidad Central del Ecuador y una Maestría en Educación y Museos por la Universidad de Murcia, me ha dotado de una estructura metodológica que hoy aplico a la creación plástica y experimental. Entiendo el arte como un dispositivo de conocimiento, un espacio donde la mediación deja de ser la interpretación de la obra ajena para convertirse en un territorio de experimentación propia. Fue allí, entre guiones y procesos de investigación, donde surgió la necesidad de traducir lo complejo en sensible, convirtiendo la didáctica en mi primer laboratorio de formas, luces y materias.
Actualmente, desde mi proyecto independiente LUZ&MENTE: Museografía Inmersiva mi trabajo se despliega en líneas de investigación que buscan rehidratar la memoria colectiva. A través de “Poemas del Subconsciente”, mi más reciente obra pictórica, por otro lado, también exploro la pintura abstracta como una cartografía del ser, permitiendo que el trazo intuitivo emerja con narrativa propia. Desde ambos frentes, esta búsqueda se expande hacia la fenomenología de la luz, donde utilizo dispositivos ópticos y sombras para invitar al espectador a una inmersión sensorial que transforma el espacio. Finalmente, dada mi experiencia profesional en espacios museológicos que difunden el patrimonio cultural mi labor también ha buscado subvertir estructuras rígidas mediante un diálogo entre lo ancestral y lo contemporáneo; desde la morfología arqueológica traducida al barro o mediante la colaboración con alfareros locales, hasta el uso de soportes textiles que funcionan como cartografías portables. En esta sinergia de saberes, el símbolo y la materia se funden en una investigación actual sobre bio-fabricación, entendiendo la creación como una esencia vital que recupera y expande nuestra identidad.
- ¿Cuáles son las principales influencias o inspiraciones en tu obra?
Mi obra se edifica sobre una tríada de influencias que convergen en la búsqueda de lo invisible. La primera es, sin duda, el pensamiento ancestral andino y ecuatorial; no como un ejercicio de repetición estética, sino como una fascinación por su capacidad de sintetizar el cosmos en símbolos. Me inspira esa gramática de espirales y geometrías solares que lograba comunicar verdades universales sin necesidad de la palabra escrita.
De ahí nace mi segunda gran influencia: la necesidad de encontrar códigos y lenguajes visuales alternos. Entiendo el mundo desde una abstracción que busca ir más allá del lenguaje fonético para adentrarse en lo sensible. Mi proceso es un ejercicio de traducción donde conceptos filosóficos y psicológicos complejos se transforman en imagen. En esta transición, la fenomenología de la luz (y su contraparte, la sombra) actúa como mi mayor referente matérico; la luz no es solo un recurso, es el elemento que permite “rehidratar” la memoria y dar cuerpo a la ausencia, permitiendo que el color y la forma funcionen como una cartografía del subconsciente.
- ¿Cómo inicia generalmente tu proceso creativo?
Mi proceso suele nacer de un silencio incómodo o de esa sensación de aburrimiento que precede a la tormenta. Ese impulso primigenio es, quizás, el que más cuesta, precisamente porque se manifiesta en medio de la incertidumbre y la confusión. Al principio, no hay claridad; solo hay una búsqueda que se mueve en el terreno de lo desconocido.
Es en este punto donde la experimentación matérica se vuelve mi brújula. Al interactuar con la materia, suspendo el pensamiento lógico y permito que la espontaneidad me sorprenda. Es un proceso de fondo, un ejercicio de paciencia donde dejo que algo vaya emergiendo sin buscarlo de manera consciente. Por ello, mi obra se titula “Poemas del Subconsciente”: aunque la técnica es rigurosa, el resultado es el fruto de liberar la energía intuitiva y olvidar la lógica para permitir que surja lo inédito. Solo cuando la forma ha emergido, inicio el proceso de retorno al sentido conceptual; es entonces cuando el dibujo o la instalación encuentran su nombre y su direccionamiento, transformando ese hallazgo intuitivo en un dispositivo de conocimiento.
- ¿Qué temas o inquietudes aparecen con mayor frecuencia en tu trabajo artístico?
Dado que mi práctica desborda lo pictórico también para adentrarse en la instalación y el juego óptico, mis inquietudes transitan entre la síntesis visual y la profundidad ontológica. Por un lado, a través de “Poemas del Subconsciente”, busco simplificar conceptos vastos como la vida, el tiempo y la naturaleza mediante el dibujo abstracto; es un intento de decantar la complejidad del mundo en una línea que sea, a la vez, esencial y narrativa.
Sin embargo, la inquietud que persiste y atraviesa todo mi trabajo es la búsqueda de la identidad y la confrontación del ser entre su luz y su sombra. Entiendo la luz y la sombra no solo como fenómenos físicos, sino como una dualidad profunda que nos permite adentrarnos en los recovecos del espíritu humano. Busco ejemplificar la transmutación del ser a través de la transmutación de la materia misma: el comportamiento de los recursos matéricos con los que trabajo —su cambio de estado, su transparencia o su densidad— funciona como una metáfora de nuestra propia metamorfosis. Me mueve la capacidad humana de transmutar a partir del choque constante entre el “afuera” y el “adentro”, utilizando la materia como el territorio donde esa realidad interna se vuelve finalmente visible y tangible.
- ¿Qué buscas expresar o explorar a través de tus obras?
Mi exploración se despliega en dos vertientes diferenciadas que, aunque dialogan, operan bajo lógicas distintas. Por un lado, a través del dibujo abstracto, planteo un reto directo a la percepción y al cerebro del espectador. Al otorgar nombres específicos a estas obras, busco generar una tensión productiva: reto a quien mira a reordenar su forma de ver para conducirlo, desde el trazo intuitivo, hacia mi propio territorio de reflexión. Es un ejercicio de decodificación donde el espectador debe encontrar el puente entre la forma pura y el concepto que la nombra.
Por otro lado, mi práctica se expande hacia la creación de instalaciones y espacios inmersivos, donde el objetivo es construir narrativas espaciales, casi siempre estructuradas en tres actos. En esta variante, mi interés curatorial cobra protagonismo al establecer correlaciones entre mundos aparentemente distantes u opuestos. Me interesa proponer mis propios códigos visuales para hallar puntos de convergencia en la contradicción. A través de paralelismos y analogías —como ubicar dos elementos ajenos para revelar el hilo invisible que los conecta o refleja—, busco que el espectador transite por una experiencia donde lo “otro” se vuelve propio. Así, la obra no es solo un objeto contemplativo, sino un escenario donde el afuera y el adentro logran finalmente dialogar.
- ¿Cómo dialoga tu obra con el contexto cultural o personal en el que creas?
Mi obra es un diálogo persistente entre el pasado y el presente, entre el adentro y el afuera. Parto de la premisa de que solo a través de esta oscilación constante logramos resignificar los símbolos, los hechos y nuestras realidades. Para mí, es imperativo revisitar el pasado —tanto el histórico-ancestral como el personal— no desde una mirada nostálgica, sino como un ejercicio de arqueología viva para hallar nuevas perspectivas y respuestas a los conflictos del presente.
Este diálogo se extiende a la dimensión del ser humano y su camino vital. Creo firmemente que la evolución radica en el movimiento rítmico de entrar y salir de uno mismo: un proceso de introspección para otorgar un nuevo sentido a lo externo, y un acto de proyección para llevar hacia afuera la conciencia de un proceso interno. Mi obra busca evitar los dos extremos que paralizan al ser: el estancamiento en las emociones y conflictos internos, o la desconexión absoluta que produce una vida habitada únicamente en la superficie de lo exterior. Al proponer estos lenguajes visuales y matéricos, intento facilitar ese tránsito necesario para que el individuo habite su realidad con una conciencia transformada, convirtiendo la experiencia en sabiduría y expansión.




