Me estaba persiguiendo. Estaba jadeando fuerte. Pronto me alcanzará. Salí corriendo lo más rápido que pude, chillando terriblemente.
Mi torturador era grande y tenía manos peludas. El arma homicida…
Me giré pero no sirvió de nada, él estaba detrás de mí. Casi me toca.
Se acabó, he terminado – pasó por mi cabeza.
Instintivamente, sintiendo su mano llegar a mi costado, salté a un lado y rodé.
Estaba a punto de escapar, contando con su peor maniobrabilidad, cuando me alcanzó.
He perdido – mi novio empezó a hacerme cosquillas de nuevo.




