Manuel Puertas (España) – Causas de su ostracismo

Durante un debate de artistas celebrado en 1961 en el Philadelphia Museum College of Art, bajo el epígrafe “¿Hacia dónde vamos desde aquí?”, Marcel Duchamp se explayó en un violento ataque verbal contra el desenfrenado mercado especulativo del comercio del arte, [...]

3/16/2026

Mimeógrafo
#154 | Marzo 2026

Causas de su ostracismo

Manuel Puertas
(España)

[sobre Dada]
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Cita

II

Durante un debate de artistas celebrado en 1961 en el Philadelphia Museum College of Art, bajo el epígrafe “¿Hacia dónde vamos desde aquí?”, Marcel Duchamp se explayó en un violento ataque verbal contra el desenfrenado mercado especulativo del comercio del arte, que había convertido el arte en “una mercancía como el jabón o los valores bursátiles”. Añadía Duchamp “la especulación material lleva al arte a una dilución masiva, a una disminución del gusto en la niebla de la mediocridad”, con la única esperanza de una “revolución ascética” (un delicioso juego de palabras sobre la estética y su propio estilo de vida espartano) que permitiría que el artista trabaje fuera del sistema de las galerías y los marchantes, en un aislamiento ermitaño, y añadió la siguiente profética opinión: “el gran artista del mañana pasará a la clandestinidad”. A este respecto la marginación de Tristan Tzara es paradigmática.

Lejos de un revisionismo simplista, los hechos se conforman por una pluralidad de causas, por una múltiple etiología, pasemos a enumerar algunas que ocasionaron este ostracismo, que ha derivado en el desinterés e ignorancia acerca de la obra tzarista, y que agrupo en cinco apartados: logísticas, socioculturales, políticas, personales y conceptuales.

“Tzara apenas ha sido publicado en Francia; sus ensayos siguen inéditos y las escasas traducciones al castellano resultan profundamente deficientes.”

Logísticas: La escasez de las tiradas y de las reediciones en el caso de Tzara es, cuando menos, sorprendente y preocupante, quizás por su ascendencia judía. Como dato anecdótico pero significativo, sus Obras completas se publicaron en magnífico trabajo de investigación de Henrí Béhar, en la editorial Flammarion, mientras que los autores consagrados, algunos incluso no franceses, han visto sus obras completas publicadas en la prestigiosa colección de la Pleyade de la editorial Gallimard, que llegó a ser la editora que monopolizó la obra de Breton. Tzara apenas ha sido publicado en Francia, sus ensayos están inéditos todavía, y mucho menos vertido a otras lenguas; además, al menos en castellano, las escasas traducciones de sus libros, concretamente tres de más de veinte, son muy deficientes, casi delictivas. Tzara es poco y mal conocido.

Socioculturales: La ascendencia judía de Tzara choca frontalmente con el patriotismo o patrioterismo típico de todos los pueblos, y más en este período entre guerras, como base de la doctrina y de la cultura de todos los países, la noción de nación implica en sí misma un carácter endogámico y xenófobo. Así el famoso chauvinismo en el caso francés que, a pesar de enriquecerse de los trabajadores, artistas e intelectuales extranjeros, nunca son aceptados como nacionales. El surrealismo, el dada francés, era (fue o es) la corriente mayoritaria de la época, equiparable al crecimiento actual, y esperemos que coyuntural, del ultraconservadurismo, pero ya es sabido que sólo ir contracorriente es, en muchos casos, ir en la dirección correcta. Por ello, Dada era internacionalista, casi apátrida (surgió en tres focos diferentes) y sus miembros fueron pacifistas o mejor antibelicistas, anticolonialistas y contrarios a la violencia y a los ejércitos.

“Tal como para construir es necesaria la demolición del edificio viejo, así debe entenderse el carácter ‘destructivo’ de Dada.”

Políticas: En esa gran contradicción entre burguesía y proletariado, Breton al principio defendió el comunismo, imbuido por las posturas extremas de Aragón, tras su viaje a Moscú, luego, tras la evolución hacia la tiranía estalinista, intentó conciliar comunismo y surrealismo. Por el contrario, en Tzara hallamos un estricto compromiso social junto con un espíritu comunista disidente en Tzara que llegó a afirmar y que, tras diez años de militancia, también abandonó la disciplina del PCF.

Raro es el intelectual o artista del siglo XX que no se haya visto involucrado con el surrealismo y el comunismo. Y tal como para construir es necesaria la demolición previa del edificio viejo, para una posterior construcción desde los cimientos, así se debe entender el marbete aplicado a Dada, además del de nihilista, de “destructivo”. Dada militaba contra el Estado, la ley y el orden. Muchos miembros del movimiento, y sobre todo la rama alemana mantuvieron posturas ácratas, incluso el mismo Hugo Ball, aunque luego derivaría hacia el misticismo y el catolicismo, en su juventud tradujo al alemán obras de Bakunin.

Personales: La manía persecutoria bretoniana y de su escuela. El exacerbado narcisismo de Breton junto con su complejo y contradictorio carácter derivó en una actitud persecutoria hacia Tzara, e incluso a renegar de su pasado Dada. Breton era un hombre en cierto modo frustrado y acomplejado por su miedo a la soledad, su relación convulsa con las mujeres es buena prueba de ello, homófobo, autoritario, descortés, engreído, y con unos cambios de humor impredecibles, como demuestra su constante exclusión de miembros del movimiento. La brusca reacción contra Leo Ferré es una anécdota sustantiva, al final sólo le rodeaban jóvenes que buscaban al mito. La prestigiosa periodista Madeleine Chapsal que entrevistó a Breton y a Tzara, poco antes de morir ambos, afirma: “Sus principios y consignas eran idénticos, pero sus maneras de vivirlos eran opuestas. Breton es esclavo de sí mismo, se creía un gran hombre, se había forjado una leyenda que defendía a capa y espada. Tzara era un hombre discreto, comedido, auténtico, fraterno, solidario y luchador revolucionario. Huía de todo lo que sonase a fosilización. Estaba enfermo, por supuesto, pero yo sentía en él una deliberada voluntad de volatilización, no por modestia sino para disfrutar mejor de todo, de un instante, de una emoción, de una idea, de un reencuentro… En definitiva, Tzara era libre, mucho más que Breton. Su mera presencia me estimulaba, me sentía llena de energía…”.

Pasaron, como los que actualmente se relacionan por aplicaciones, del amor a distancia, al encono personal cuando se conocieron. En dos años tuvieron tres graves enfrentamientos públicos entre 1920 y 1922: durante la pantomima denominada el Proceso Barrès, ante el frustrado Congreso de París y en la representación de la obra teatral de Tzara, Le Coeur à gaz, y culminada su controversia por la diatriba de Breton en Los Pasos perdidos de 1924. Tras este libro, un ajuste de cuentas con dada, se consuma la ruptura y Tzara desaparece de la escena. Sin embargo, muchos años después en el año 1947 se produjo otro encontronazo, cuando al regresar de su huida/exilio en EEUU, Breton, aún rencoroso, junto con algunos de sus seguidores intentó boicotear la conferencia magistral que Tzara pronunció en la Sorbona bajo el epígrafe de El Surrealismo y la posguerra, donde reprocha a Breton el haber abandonado Francia durante la ocupación, y añade: “La historia ha superado al surrealismo, porque el mundo no podría basarse en posturas inmutables”. Muy significativa es la prohibición en el testamento de Breton de no publicar la correspondencia hasta después de 50 años tras su muerte, transcurridos estos se derrumbó el mito.

“Para Dada, el arte y la vida son lo mismo: la poesía no es una profesión, sino un modo de vida.”

Conceptuales: El surrealismo, surgido de las cenizas de Dada, es una corriente mayoritaria del periodo entre guerras, como actualmente ocurre con el auge de un neofascismo, una escuela de largas secuelas y excesiva duración que, en mi opinión, hoy ha quedado ya obsoleta, sometida a la jefatura irrefutable de Breton, quien, tras repudiar el arte como oficio, cae en ello y ejerce la literatura como su principal profesión. Tzara había impulsado un movimiento revolucionario compuesto por individuos totalmente independientes, “todos los miembros dada son presidentes” y con carácter efímero, contingente como toda obra humana, que subvirtió todos los valores clásicos en los que se asienta la sociedad hipócrita burguesa, religión, moral, capital, costumbres, orden, lógica, etc., y sobre todo ha pasado a la historia por revolucionar las ideas de arte, de belleza y la cultura tradicional. Hoy en día es universalmente aceptado el concepto de arte de Duchamp: idea – operador – proceso – cooperador. Para Dada, el arte y la vida son lo mismo, la poesía no es una profesión, un medio de vida, sino un modo de vida, es una manera de enfrentarse a la realidad para hacerla evolucionar y para cambiar el “orden social” hacia un mundo mejor, donde el amor y la libertad sean preponderantes. La necrológica aparecida en el diario Le Monde, el día del entierro de Tristan, incluye esta frase: “Quien ha desaparecido era uno de los grandes anarquistas del lenguaje, una especie de profeta de la duda”. Toda idea nace de la duda, sin duda no existe nada, Dada no es nada, dada duda. Dada y su mensaje, como no puede ser menos, ha superado la caducidad temporal, pervive y pervivirá siempre, porque está anclado en lo más profundo y genuino del alma humana.

Y también, por encima de todo, este silencio, esta censura a las ideas que luchan por la liberación del hombre es consecuencia del miedo, del pavor que suscitan a la sociedad y a la “gente de bien”.

Por último, mencionar otra, y no la menor, de las razones por las que la poesía de Tzara apenas sea conocida, a pesar de haber sido en francés, y no en su lengua materna, el rumano, es su complejidad, su difícil comprensión, debido a la maravillosa cualidad de sorpresa de sus asombrosas metáforas, a la desaparición de los signos de puntuación, a la destrucción de la sintaxis y a la erudición y exquisito léxico empleado. No es fácil leer su obra, como tampoco lo ha sido su traducción, esos textos, con larguísimas frases, algunas prosas de páginas enteras y sin puntuación que los ordene, han tenido que ser objeto de una profunda y previa investigación, pudiera decirse, casi arquitectónica en busca de su diseño.

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