Carlos García (Alemania) - Apuntes
Cuestiones de etiqueta / ¿Es mejor plagiar del original o de una traducción?

Mimeógrafo
#153 | Febrero 2026
Apuntes
Carlos García
(Alemania)
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Cita
Cuestiones de etiqueta
¿Es mejor plagiar del original o de una traducción?
El arte moderno es como la caja de Schrödinger, sólo que cada vez que se la abre, está vacía.
En Alemania se vendía tiempo atrás un sticker que decía “Du¬champ es inocente”. Mala defensa de un artista.
Flirteaba con el lenguaje, pero este no atendía sus requiebros.
Algunas lenguas vivas están más muertas que algunas lenguas muertas.
Hasta hoy han nacido más personas de las que han muerto. Cuántas han realmente vivido, es otra cuestión.
Multiple choice
Etiqueta: Ética de bolsillo / portátil / to go / para llevar puesta.
La historia que el cliente toma por su vida, es falsa. Pero lo que el terapeuta cree entender, también lo es.
Caer con la displicente elegancia de la hoja de árbol.
Entre el otoño y yo, no se sabe quién es quién.
Morir, y no vivir en el intento.
Sólo los malos mentirosos creen sus propias mentiras.
(Se desconoce a los mejores mentirosos).
Nada en nosotros es idéntico al mellizo que llevamos dentro.
La puerta permanecerá cerrada.
La amistad no se pide; se ofrece.
El camino de regreso siempre es más breve que el de ida, pero volver no es siempre una opción o una buena idea.
Nostalgia de los discos de los 70: lamentablemente, hoy ya no suenan tan mal como en aquellos días gloriosos.
Ante algunos crímenes, no tenemos derecho a perdonar.
No existe algo como la naturaleza del ser humano. Se hace ha¬cien¬do.
Amor propio: ave de rapiña.
Algunas vidas tienen un color, otras un sabor.
Se podría escribir la historia política del cristianismo sin recurrir a Jesús. Las dos principales figuras del cristianismo son Pablo de Tarsos y Constantino. Desde ese punto de vista, Jesús es una quan¬tité négli¬gea¬ble.
La sustancia del tiempo habita en mi carne y la corrompe.
Si la mitad de los estructuralistas hubiera sido la mitad de lo inte¬ligente que fue Lévi-Strauss, el mundo hubiese marchado mejor.
El crítico debe emitir su opinión como si creyera tener razón, pero sabiendo que quizás no la tenga.
El fusil es extensión de la mano, pero el casco no es extensión del cerebro.
Cada vez que ponía un punto final, se le ocurrían cosas mejores.
El vacío me niega. Pero yo soy, y él no.
Qué sabrá ese que uno cree ser del que uno es.
La formulación suplanta a la idea, y a menudo la arruina.
Tenía buenas ideas, pero tan bien guardadas, que ya había olvi¬dado dónde.
Macedonio Fernández, Roberto Arlt, Ramón Gómez de la Serna: estéticas del escribir mal para decir bien.
Crear un “ismo” sin creer en él.
Fue un profeta, un héroe y hasta un mártir del adjetivo.
Así como otros se acicalan para salir, él se peinaba para pensar.
Se puede pintar muy bien y ser un pésimo artista.
Reseñar en verso un libro de poesías; como cuento uno de rela¬tos; con un altisonante monólogo una pieza de teatro.
La respuesta es a veces lo menos interesante de una pregunta.
El arte triunfa de vez en cuando sobre el artista; sale airoso a pe¬sar de él. El artista sucumbe, en general, a sus prejuicios, a esa suma de limitaciones y manías que se llama su estilo.
Falsa oposición entre la felicidad que aportaría el arte y la an¬gustia que ocasionaría filosofar. Ni lo uno ni lo otro es cierto de manera absoluta.
En otro sitio y en otro momento también fue aquí y ahora.
La melancolía es un terreno; lo que produzca depende del abono.
Algunas músicas evolucionan de cima en cima; prefiero las que van de abismo en abismo.
A ese autor se le podría perdonar algún verso, un microrrelato, pero ¿toda una novela?
No me reconozco en ninguno de mis muertos.
En mi familia han muerto casi todos, pero no son mis muertos, porque cuando murieron yo ya no vivía con ellos. (Les gané de mano: me fui antes).
Prestamista de aforismos.
Pensar la realidad no le hace mella; a nosotros, sí.
Multiple choice
El miedo es un perfume desagradable / huele mal.
Las buenas intenciones son a veces las peores.
No le temblaba el pulso al escribir versos como sentencias de muer¬te.
La tozudez del caracol, la paciencia de la tortuga.
De chicos, moretones en las piernas, raspones en las rodillas; de adultos, en la consciencia, en el orgullo.
Cuerpo a cuerpo, mano a mano, ojo por ojo y diente por diente.
Bostezo de los estantes vacíos.
Ristra de epítetos colgada del cuello.
El canto de las sirenas, un secreto a voces.
Sus compañeros jamás perdonaron a Ulises no haber podido oír el silencio de las sirenas.
La inmortalidad sería una buena excusa para procrastinar.
También la noche está sola.
La antigua noción que equiparaba lo verdadero, lo bello y lo bueno, con ser falsa y todo, no deja de tener cierta grandeza.
Los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad, reza un antiguo adagio. Lo cierto es que los tres grupos están fuera, antes o después de la razón, del corset que la realidad impone.
Su falsa modestia era, sin él saberlo, la parte más veraz de su dis¬curso.
Hasta un mal paso envidian.
El egoísta sufre más que otros.
Dime quién soy, y te diré quién eres.
Todo está ya dicho, pero sólo yo puedo decirlo con mi voz.
Los muertos no lloran.
Es posible que sobrevaloremos a Canadá, meramente porque lo com¬paramos con los Estados Unidos.
Buena fortuna: yo he tenido más de nueve musas.
Notas al pie de un libro desconocido.
Cuando se advierte que es tiempo de pérdidas, ya es demasiado tarde: de las primeras uno ya ni se acuerda.
Me aburre pensar en paraísos artificiales: la lucidez tiene más para ofrecer.
Lacan: un presumido con demasiados creyentes. Un pobre católico con complejo de padre.
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